Soluciones Informáticas

Alto Rendimiento Empresarial y Preocupaciones

24/11/2020

Sus efectos tienen que ver con la pérdida en la capacidad de disfrute y la disminución de conexión con las vivencias saludables de nuestros días.

Negar la preocupación no nos hace bien, aceptarla para ser soberanos sobre ella y no dejarnos gobernar por ella, es la meta en estos contextos de crisis. Y esta aceptación que no implica resignación, sino todo lo contrario, se basa en no desperdiciar los momentos presentes por castigarnos en relación a lo que no hicimos en el pasado, o lo que no haremos en el futuro. Disponerse a estar presente en el presente es esencial.

Qué hacer para gestionar la preocupación:

  • Aceptar los problemas: cambiar en nuestra receta la cantidad de preocupación por ocupación. Mientras que la preocupación es un fenómeno mental, la ocupación es un fenómeno conductual. Es acción. De este modo, definir un número desafiante pero realista de cosas que podemos hacer en el día en relación con la situación que nos preocupa, es lo primero.

 

  • No dar lugar a las creencias irracionales: estas ideas se caracterizan por no ser verdad, no estar fundadas en datos, y no ser útiles para equilibrar nuestras conductas. Por ende, día a día tenemos que reflexionar acerca de qué ideas estamos consumiendo que no nos ayudan ni a nosotros ni a nuestro entorno. Hay cosas puntuales que tenemos que dejar de decirnos y dejar de decirles a los nuestros. “Nunca más vamos a recuperar lo que teníamos, no vamos a poder conseguir nuestros anhelos, olvídense de todo lo que habíamos proyectado”, son algunos ejemplos de estas creencias que no suman. Restan.

 

  • Diferenciar deseos de necesidades: los deseos son anhelos legítimos e importantes que tenemos las personas, pero se distinguen de las necesidades en el hecho de que no son vitales. Las necesidades sí lo son. Las necesidades tienen que ver con gozar de buena salud, con tener comida, con tener un techo que nos proteja, con tener abrigo que nos vista, con poder cuidarnos entre nosotros. Si hacemos un listado de las preocupaciones que teníamos hace un tiempo y hoy vemos lo irreversible que fueron sus consecuencias, seguramente nos daremos cuenta que dramatizamos demasiado.

Todas estas sugerencias no son soluciones mágicas ni soluciones absolutas que nos garanticen que nuestros problemas se acaben. Resaltar la noción de la gestión posible porque es lo real, por sobre la de gestión ideal que es imaginaria, es muy importante.

No pasará todo lo que deseamos, todo el tiempo. Hacernos cargo de lo que podemos hacer porque depende de nosotros y aceptar lo que no depende de nosotros hacer, no es no ser profesionales, sino invitarnos a ser jugadores de alto rendimiento, convencidos de intentar todo lo que este partido que nos toca jugar, nos convoca a intentar ejecutar.

César Bernhardt

Dejá tu comentario

Comentarios